Después de la crisálida

Me encerré sin alas, con muchas cicatrices rotas, a transitar un confinamiento tan irreal como tangible. Rodeada de espejos empecé a hablar con mis sombras y de allí fueron brotando las luces.

Tiempo de reestructurar heridas, de coser ilusiones nuevas, de reencontrar todo lo que he sido y lo que soy. Y allí (re)descubrí mis voces y aprendí a amarlas A dejarlas salir y decir lo que necesitan gritar, soñar, cantar, llorar o reír.

Así he resucitado ‘La soledad del escorpión’, poemas cuya voz dejé dormir durante demasiado tiempo y que próximamente espero que vean la luz de la tinta y el papel.

Así ha nacido ‘Tiempo de crisálidas’ , mi diario poético de la cuarentena confinada de esta primavera de 2020. Deseo, también, que muy pronto sea publicado y poder compartirlo con vosotros.

Actualmente estoy gestando ‘Ecos de luz’, que es la vida más allá de la crisálida. Porque la metamorfosis nunca termina…

Gracias por acompañarme en este viaje ❤

© Virginia Parra Marín

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